
Como dice la canción, Nadie nace con el camino marcado. Y como hace mucho tiempo dijo un señor que sabía lo que se decía, el ser humano es como una tabla rasa al nacer, lista para grabar a fuego todas sus vivencias haciendo única cada existencia.
Cuando algo bueno ocurre, difícilmente olvidable, queda retenido en nuestras retinas por el tiempo de los tiempos, el problema es que sucede lo mismo cuando algo malo ocurre. No hay posibilidad de elección. ¿O si? ¿Acaso el ritmo frenético con el que vivimos no ha hecho que nos olvidemos de lo mas fundamental? Las cosas pequeñas.
Las cosas pequeñas son las que construyen, otras mayores, y las más grandes alegrías o tristezas siempre se pueden desglosar en pequeñas adversidades o buenos momentos. El problema es que a veces la bola de nieve crece tanto que no podemos recordar el origen de todo.
Dichoso aquel que esta en posesión de la clarividencia necesaria para no dejarse nublar la mente en estos tiempos que corren, tiempos arduos, donde solo unos pocos conocen la suerte, donde el infortunio campa a sus anchas, donde la muerte hace y deshace a su gusto, y donde los hilos del señor de las marionetas se mueven con mayor soltura cada día que pasa.
Dichoso me siento pues, tengo bastante mas de lo que necesito para caminar por ese camino invisible que tengo por delante.
Mi existencia, insignificante como todas, esta llena de contrastes, una pugna en la que el júbilo se proclama como virtual vencedor, pero que no me impide ver mas allá, y no olvidar que hay quienes perdieron su lucha hace mucho en favor de la desdicha.
Aunque ahora el camino es cuesta arriba, probablemente dentro de un lapso de tiempo mínimo, vendrán vientos de cambio, que seguirán escribiendo la historia de una persona, muchas personas, un mundo.
P.D.: Suerte en los exámenes a todos, estos también son tiempos arduos xD